El régimen de Kim Jong-un ya aconsejó el pasado viernes al personal de las embajadas foráneas en su capital, Pyongyang, que abandonaran el país antes del día 10 bajo el argumento de una supuesta guerra inminente, en plena etapa de tensión regional.
La advertencia la hizo un portavoz del Comité de la Paz de Asia-Pacífico de Corea del Norte que aseguró que el régimen "no quiere ver a los extranjeros de Corea del Sur afectados si estalla una guerra".
Pyongyang, que recientemente ha instalado dos misiles de medio alcance en su costa, anunció el viernes que ydesde el próximo 10 abril no podría garantizar la seguridad de las misiones diplomáticas en la capital, Pyongyang.
En este sentido, en el comunicado publicado por la KCNA el portavoz estatal norcoreano recuperó la vieja amenaza de iniciar una "guerra santa sin piedad" contra el Sur, repetida en numerosas ocasiones durante la última década.
Los expertos surcoreanos creen que las recientes y continuas subidas de tono -así como los últimos actos hostiles- de Corea del Norte, responden, más que a su intención real de atacar, a una estrategia política del régimen para fortalecer su posición en el interior del país y hacia el exterior.
La tensión en la península norcoreana se disparó hace un mes cuando las nuevas sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU como castigo a la tercera prueba nuclear de Pyongyang provocaron las amenazas belicistas casi diarias por parte del régimen de Kim Jong-un.
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