Partes del sendero 'comidas' por el agua, troncos arrastrados y caídos, así como el 'barrido' de la zahorra del camino son algunas de las consecuencias, ya visibles, tras la bajada del caudal del río Duero a su paso por la capital soriana que anegó gran parte de los nuevos senderos de las márgenes que discurren por la ribera hasta la localidad de Garray.
Los técnicos municipales tienen pendiente cuantificar los daños ocasionados por las últimas lluvias y la crecida del Duero tras los desembalses de seguridad en el pantano de la Cuerda del Pozo.
De hecho, el pasado lunes no pudieron realizar una visita 'in situ' a la zona, ya que ésta se encontraba anegada en muchos puntos. Preocupa el lienzo de muralla que bordea el Duero, muy deteriorada.
El área afectada por la fuerza del agua se acondicionó hace algo menos de dos años.
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