El doctor Comm, médico de un hospital que atiende a 19 heridos, seis de ellos gravísimos, aseguró que muchos sufrieron amputaciones en el mismo lugar de la explosión.
El presidente Obama fue informado de inmediato y se ordenó reforzar la seguridad en las zonas más emblemáticas de Nueva York y Washington, incluida el ala este de la Casa Blanca. La plaza frente a la que se encuentra la sede presidencial fue cerrada al tráfico. El aeropuerto Logan fue cerrado al tráfico durante unas horas. Obama ofreció al gobernador del estado, Devall Patrick, la colaboración del FBI y la Guardia Nacional. Patrick recomendó a los ciudadanos que no salieran a la calle y a los turistas que permanecieran en sus hoteles.
Las explosiones se registraron cuando habían transcurrido cuatro horas, nueve minutos y 17 segundos de carrera.
La detonación se produjo en la intersección de las calles Boylston y Exeter, en la zona más concurrida y comercial de la ciudad. Las imágenes de televisión mostraron cómo algunos atletas se desplomaron por efecto de la onda expansiva, aunque la mayor parte de los heridos son espectadores. De inmediato, la Policía acordonó la zona y desvió a los corredores que faltaban por llegar hacia otra calle próxima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario